OSCAR & ALEX M.

BACK TO STORIES

By parents Oscar Barreto and Patricia Mancilla:

We have two children, Oscar, 9, and Alex, 7. Alex was diagnosed with an individual education plan (IEP) one and a half years ago. He was sent to a public school where they could help him with his IEP. Unfortunately, the school had very low academic performance. It was designated as a one-star school.

Alex started to hate school. We tried moving him to another public school that had help for IEP students but we were denied. The attention and resources given to my son weren’t enough, and, as parents, we were desperate. My son was very unhappy.

We don’t have the resources to send our children to a private school. The Opportunity Scholarship seemed too good to be true. For years we fought to get into the program but there weren’t enough funds. After the state increased funding, we got the letter informing us that we were granted two scholarships. We all cried tears of happiness.

Now that my children are able to use the Opportunity Scholarship, their behavior has changed. I see a spark in them. Alex loves his new school. His progress has been incredible, and what was previously called a “problem” is no longer so.

After two weeks in the private school, Alex was recognized as the student of the week, which did wonders for his self-esteem. We are joyful and know this opportunity can transform an entire family. Every day, even on Saturday, my children wake me up asking if they will get to go to school that day.


Por los padres Oscar Barreto y Patricia Mancilla:

Tenemos dos hijos, Oscar, 9, y Alex, 7. A Alex le diagnosticaron un plan de educación individual (IEP) hace un año y medio. Fue enviado a una escuela pública donde podrían ayudarlo con su IEP. Desafortunadamente, la escuela tenia muy bajo rendimiento académico y es designada como una escuela de una estrella.

Alex comenzó a odiar la escuela. Intentamos trasladarlo a otra escuela pública que tenía ayuda para los estudiantes del IEP, pero se nos negó. La atención y los recursos prestados a mi hijo no eran suficientes y, como padres, estábamos desesperados. Mi hijo estaba muy triste.

No tenemos los recursos para enviar a nuestros hijos a una escuela privada. La Beca Oportunidad parecía demasiado buena para ser verdad. Durante años luchamos para ingresar al programa, pero no había fondos suficientes. Después de que el estado incrementó los fondos, recibimos la carta informándonos que nos concedieron dos becas. Todos lloramos lágrimas de felicidad.

Ahora que mis hijos pueden usar la Beca de la Oportunidad, su comportamiento ha cambiado. Veo una chispa en ellos. Alex ama a su nueva escuela. Su progreso ha sido increíble, y lo que antes se llamaba “problema” ya no lo es.

Después de dos semanas en la escuela privada, Alex fue reconocido como el estudiante de la semana, lo que hizo maravillas por su autoestima. Estamos contentos y sabemos que esta oportunidad puede transformar a toda una familia. Todos los días, incluso los sábados, mis hijos me despiertan preguntándome si irán a la escuela ese día.

 

BECOME A VOICE FOR CHOICE
BECOME A VOICE FOR CHOICE